TL;DR
- Jack Cole fue un coreógrafo gay innovador para Marilyn Monroe.
- Su nueva biografía revela tanto su brillantez como sus luchas.
- El trabajo de Cole desafió las normas sociales en la danza y la cultura.
- Influyó en muchos bailarines famosos, pero siguió siendo pasado por alto.
- El libro destaca su compleja vida personal y su legado.
Cuando piensas en Marilyn Monroe, ¿qué te viene a la mente? ¿La sonrisa sugerente, el icónico bob rubio o quizá la inolvidable interpretación de "Diamonds Are a Girl's Best Friend"? Pero detrás de esos momentos deslumbrantes hay un nombre que merece ser celebrado tanto como la propia estrella: Jack Cole. Este fabuloso coreógrafo gay fue el cerebro detrás de algunos de los números de baile más icónicos de Monroe, y una nueva biografía por fin le está dando el protagonismo que tanto merece.
En Jazzed: Jack Cole and Twentieth-Century American Dance, la crítica de danza Debra Levine nos lleva en un viaje por la vida de esta figura brillante y a la vez complicada. Aunque nunca hayas visto una película de Marilyn Monroe, es probable que hayas visto fragmentos de sus legendarias actuaciones, y quizá no te habías dado cuenta de que el genio detrás de esos movimientos era un hombre queer que revolucionó la danza en Hollywood.
La propia Levine quedó impactada al comprender la influencia de Cole tras asistir en 2008 a una proyección de Gentlemen Prefer Blondes. "Existe la sensación de que los actores simplemente se lanzan a bailar por su cuenta, y rara vez te detienes a pensar que un coreógrafo fue quien creó ese movimiento", reflexiona. Después de un encuentro fortuito con el cineasta Kenneth Anger, quien la animó a explorar la historia de Cole, Levine quedó fascinada con la idea de desenterrar las capas de este artista tan cautivador.
Jack Cole no fue solo una promesa de un solo éxito; coreografió varias de las actuaciones de Monroe, incluidas escenas en There's No Business Like Show Business y Some Like It Hot. Su influencia puede verse en el trabajo de leyendas de la danza como Bob Fosse y Jerome Robbins, pero sus aportes a menudo quedaron eclipsados por las mismas estrellas a las que ayudó a brillar. La investigación de Levine revela que Cole enfrentó numerosos desafíos, entre ellos problemas de salud mental, adicción y la homofobia omnipresente de su época.
"Deshojar la cebolla de una personalidad compleja como la de Jack Cole es un desafío enorme para cualquier biógrafo", admite Levine. Se adentra en los aspectos más oscuros de su vida, detallando cómo luchó con su identidad en una era que veía la homosexualidad como una perversión. Sin embargo, a pesar de todo, Cole emergió como un ejemplo de valentía para la comunidad LGBTQ, usando su arte para desafiar las normas sociales y animar al público a abrazar la diversidad.
La biografía de Levine no rehúye las complejidades del carácter de Cole. Traza el retrato de un hombre que fue a la vez generoso y profundamente imperfecto, un creador que empujó los límites mientras combatía sus propios demonios. "Escribo sobre la infancia desolada de Jack Cole, marcada por el abandono, y las deficiencias de ambos padres", explica, enfatizando el impacto de su crianza en su vida y su obra.
Mientras celebramos las contribuciones de artistas LGBTQ a lo largo de la historia, la historia de Jack Cole nos recuerda la importancia de reconocer a quienes allanaron el camino para las generaciones futuras. Su legado es el de la resiliencia, la creatividad y el poder de la danza para trascender barreras sociales. Así que la próxima vez que veas una película de Marilyn Monroe, recuerda al hombre entre bambalinas, cuya coreografía llevó la magia a la pantalla y cuya historia por fin está recibiendo el reconocimiento que merece.







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