EN RESUMEN
- Teóricos de la conspiración en línea afirman que Joan Rivers fue asesinada por decir que Michelle Obama es transgénero.
- Rivers hizo anteriormente comentarios controvertidos sobre los Obama.
- Su muerte se debió a complicaciones de una cirugía menor, no a un acto criminal.
- La teoría resurgió tras un reciente evento de UFC.
- La hija de Rivers llegó a un acuerdo en una demanda relacionada con la muerte de su madre.
Ay, cielo, agarra tu té porque ¡el drama en torno a Michelle Obama y la fallecida Joan Rivers vuelve a calentarse! Los transvestigadores en línea han resucitado la escandalosa teoría conspirativa de que Joan Rivers fue "asesinada" por su audaz afirmación de que Michelle Obama es transgénero. ¡Sí, lo oíste bien! Esta tontería ha vuelto a sacar la cara una vez más, y sigue siendo tan ridícula como siempre.
La última ronda de este disparate fue provocada por Josh Hokit, quien, tras su victoria en el evento UFC Freedom 250 de Donald Trump, proclamó con valentía: "Michelle Obama is a man. Am I right, America?" ¡Eso sí que es una frase para rematar! Pero volvamos a 2014, cuando la siempre controvertida Joan Rivers acaparó titulares por decir: "You know Michelle is a t*****… A transgender. We all know it." Ahora bien, Rivers no se disculpó por su comentario; en cambio, lo consideró un cumplido, elogió la belleza de Michelle y dijo: "Take a look and go back to La Cage AU Follies. The most gorgeous women are transgender."

Avanzamos hasta hoy, y los teóricos de la conspiración en las redes sociales están desenterrando el pasado, alegando que la muerte de Rivers fue el resultado de sus comentarios francos sobre los Obama. Esta teoría no es nueva; lleva circulando desde 2016, cuando el locutor de radio Alex Jones se hizo un nombre al afirmar que Rivers estaba "más muerta que un clavo" después de una operación de rutina. Luego añadió: "Shoot your mouth off, honey, you will die." ¡Ay, la ironía!
Para quienes no lo recuerden, Joan Rivers falleció trágicamente el 4 de septiembre de 2014 debido a complicaciones derivadas de lo que supuestamente era una cirugía menor de garganta en un hospital de Manhattan. La Oficina del Médico Forense de la Ciudad de Nueva York confirmó que su muerte fue causada por daño cerebral debido a la falta de oxígeno. Tras una investigación exhaustiva, se reveló que la clínica cometió una serie de errores, entre ellos no responder al deterioro de sus signos vitales y posiblemente administrar una dosis incorrecta de anestesia. Su hija, Melissa Rivers, incluso presentó una demanda contra la clínica, que se resolvió en 2016.

Así que dejemos las cosas claras: la muerte de Joan Rivers no fue una conspiración, sino un trágico error médico. Y, sin embargo, aquí seguimos, con teóricos de la conspiración intentando conectar puntos que simplemente no existen. El mundo está alocado, y la comunidad LGBTQ+ sigue estando en el centro de estas narrativas sensacionalistas. Recuerden, gente: que sea tendencia no significa que sea verdad. ¡Sigan fabulosos e informados!

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