TL;DR
- Adam Shankman sobrevivió a la terapia de conversión a los 4 años.
- Recurría a las drogas y al alcohol para sobrellevar el trauma.
- Shankman es ahora un director y narrador exitoso.
- Su nueva película, Stop! That! Train!, es su primer proyecto abiertamente queer.
- Subraya la inclusividad en su trabajo.
El director de Hollywood Adam Shankman tiene una historia tan vibrante y compleja como las películas que crea. En un reciente ensayo sincero para la serie “GLAAD To Share” de GLAAD, Shankman se sinceró sobre su recorrido por las oscuras sombras de la terapia de conversión, la adicción y, finalmente, su triunfo como narrador queer en Tinseltown.
Imagínate tener solo cuatro años, rebosar energía y, de pronto, ser arrojado a un mundo que te dice que ser tú mismo está mal. Esa era la realidad de Shankman cuando sus padres lo llevaron a ver a un médico que, sin que ellos lo supieran, practicaba terapia de conversión. “Ser queer no era algo aceptable bajo ningún criterio durante mis años formativos”, reflexionó, recordando cómo los intentos del médico de cambiar su comportamiento lo dejaron con miedo y aislado.
“Si dices que quieres ser una niña o si lo demuestras, tus padres te descartarán”, le dijo el médico. Es un recordatorio escalofriante de las prácticas dañinas a las que se han enfrentado muchas personas LGBTQ+. Afortunadamente, después de confesárselo a su madre, las sesiones se detuvieron, pero las cicatrices fueron profundas. “No sé si se han recuperado de ello hasta el día de hoy”, escribió Shankman, destacando el impacto duradero de ese trauma.
Las dificultades de Shankman no terminaron ahí. Para cuando tenía 15 años, recurrió al alcohol y las drogas como medio para escapar del dolor. “En ese momento les estaba agradecido porque tenía miedo del mundo y me dieron acceso a una vida social”, admitió. Fue una época tumultuosa, mientras salía con chicas al mismo tiempo que lidiaba con su propia identidad.
Pero, como toda buena historia de Hollywood, Shankman encontró el camino de regreso a sí mismo a través de la danza y la interpretación, construyendo una comunidad que abrazó su queerness. Su trayectoria profesional fue todo menos tradicional, pasando de camarero a bailarín, coreógrafo y, finalmente, director. “En este punto de mi vida, solo soy un narrador. Eso es por lo que me siento más agradecido”, expresó.
Su ascenso accidental a la dirección llegó cuando lo invitaron a presentar una propuesta para lo que se convertiría en su debut como largometraje, The Wedding Planner. “A los diez minutos de la reunión, ya me habían contratado para dirigir la película”, recordó, un testimonio de la serendipia que a menudo acompaña al éxito en Hollywood.
Avanzando 25 años, Shankman ahora estrena Stop! That! Train!, que describe con orgullo como su primera película abiertamente queer. “Esta es como mi primera película queer”, afirmó, reconociendo que, aunque muchas de sus obras anteriores estaban “codificadas como queer”, esta es sin complejos para la comunidad LGBTQ+. Ha trabajado con íconos como RuPaul, quien protagoniza la película, y enfatiza que su arte está pensado para ser inclusivo, afirmando: “No creo en hacer cosas que excluyan; eso me parecería raro, porque sé lo que se siente que te excluyan”.
A pesar de su éxito, Shankman sigue luchando contra las narrativas internas moldeadas por su pasado traumático. “Mi narrativa interna sigue siendo tan negativa”, confesó. Aun así, sigue decidido a seguir adelante, afirmando: “Voy a morir en la silla del director. Nunca quiero dejar de hacer esto. Es mi lugar feliz”.
Mientras Stop! That! Train! llega a los cines, el recorrido de Shankman sirve como un poderoso recordatorio de la resiliencia, la creatividad y la importancia de abrazar el verdadero yo en un mundo que a menudo intenta silenciarlo. Su historia no trata solo de sobrevivir; trata de prosperar contra todo pronóstico, y eso es algo que todos podemos celebrar.







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